Satélite Meteosat II

En el pasado la recopilación de información científica sobre el comportamiento de la tierra debía hacerse in situ y podía resultar difícil de conseguir o comprender costos muy altos. Estas prácticas todavía se realizan para mediciones de muy alta precisión, pero los costos, la disponibilidad y el tiempo requerido para obtener la información se ha reducido considerablemente debido al uso de satélites de monitoreo terrestre; estos son capaces de determinar datos en tiempo real entre los cuales se pueden mencionar temperatura, velocidad del viento, humedad relativa, topografía, composición geológica, densidad y espesor del hielo polar, campos magnéticos, etc. Es evidente pues, que su aplicación abarca un rango muy amplio de disciplinas. 

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Objetivos principales del los Meteosat

Los satélites del tipo Meteosat, como su nombre lo indica, están principalmente orientados hacia la meteorología y, así, su función más importante es la de suministrar datos en tiempo real a los modelos numéricos de predicción meteorológica. La información comprende temperatura, altitud, velocidad y dirección del viento, textura, temperatura y altitud de las nubes (diferenciando si están sobre vegetación, tierra, agua o nieve), nivel y altitud del vapor de agua, concentración de ozono y temperatura a nivel de suelo. Esta información se obtiene por una serie de imágenes en diferentes bandas, desde el ultravioleta cercano hasta el infrarojo.

Actualmente, existen dos versiones de Meteosat en órbita: primera y segunda generación. Se diferencian en el número de bandas que registran, es decir, la variedad de información que pueden capturar. La mencionada anteriormente corresponde a los meteosat de segunda generación, mientras que, por ejemplo, los de tercera generación serán capaces de medir niveles de contaminación atmosférica en bandas adicionales. La información archivada también puede utilizarse para realizar estudios climáticos a mediano plazo.

Los meteosat son administrados por la agencia espacial europea (ESA), en su división EUMETSAT.

Meteosat II

El primer meteosat de segunda generación entró en operación en octubre de 2002. Está ubicado en una órbita geosincrónica sobre África, de forma que siempre pueda obtener información meteorológica sobre Europa. Debido a una falla en la fuente de poder del primer satélite, este ya no es capaz de transmitir datos directamente a la tierra, pero esto se logra de forma ingeniosa con ayuda de algunos satélites de comunicaciones cercanos.

 

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En el 2005 se puso en operación un segundo Meteosat II en la misma ubicación, de forma que el anterior ha quedado como backup. El siguiente Meteosat II se pondrá en órbita a mediados de este año. Los meteosat realizan tomas de disco completo, es decir, que su posición les permite observar todo el globo terrestre (en proyección de disco).

El instrumento principal se denomina SEVIRI (Spinning Enhanced Visible and Infrared Imager) que consiste en un sensor digital de doce bandas y varios espejos que combinan la rotación del satélite para producir una imagen completa cada 15 minutos. Los satélites son de forma cilíndrica y rotan a 100 revoluciones por minuto, lo que estabiliza la imagen obtenida. Consumen hasta 600 Watts de potencia, suministrada por paneles solares; tienen una masa de 2010 kg y han sido diseñados para ser lanzados en cohetes del tipo Ariane-4 y -5. También llevan un detector y retransmisor de señales de auxilio. 

Tabla 1. Muestra cada una de las bandas que utiliza el satélite, qué resolución se puede esperar (cuanto representa cada pixel) y qué información se puede obtener de cada banda.

Tabla 1. Muestra cada una de las bandas que utiliza el satélite, qué resolución se puede esperar (cuanto representa cada pixel) y qué información se puede obtener de cada banda.

Aplicaciones en la gestión de recursos hídricos

Este satélite puede tener numerosas aplicaciones, por ejemplo: la información sobre el vapor de agua en la atmósfera puede utilizarse para medir evaporación o evapotranspiración. Por otro lado, la altura y textura de las nubes evidencia agua en la atmósfera con la que se puede estimar la ubicación, los niveles y formas (nieve, granizo) de precipitación. También se le puede dar uso a la temperatura a nivel del suelo. Sin embargo, este satélite no es de mucha utilidad para estudios en Perú, debido a la ubicación de su órbita, que lo mantiene lejos de poder observar el continente sudamericano en toda su extensión. 

 

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