6 factores que limitan la efectividad de un EIA

Los estudios de impacto ambiental son evaluaciones de los posibles impactos que un proyecto puede tener sobre el medio ambiente que incluye los temas económicos, sociales y ambientales.

Basado en el contexto peruano, desde los grandes proyectos de gran minería desde comienzos de la década del 90, el desarrollo de estudios de impacto ambiental ha sido un tema emergente con mejoras e implementaciones continuas y también no ausente de deficiencias e inexactitudes.

Este artículo hace una revisión de algunos temas de fondo en el desarrollo del EIA y sirve un poco de autocrítica al status quo de la práctica profesional. También invita a las personas a que brinden su comentario.

Los principales puntos que disminuyen la efectividad de un EIA son:

 

1. Un EIA es una copia de otro EIA

Esta es una práctica muy común dentro de la actividad académica y profesional. Un EIA no es un documento propio o redactado para un proyecto en particular. Generalmente los documentos son copias de otros documentos ya elaborados donde se hacen las modificaciones para representar los datos de un lugar.

En realidad esto acorta mucho el trabajo del consultor, pero la contraparte es que genera inexactitudes y errores al momento de hacer la modificación. También limita la evaluación de impactos, porque generalmente se van a evaluar los mismos impactos del proyecto original sobre el proyecto posterior.

Hay registros de EIAs hechos sobre la base de otros EIAs donde los puntos de monitoreo del original todavía están documentados en el posterior. Nuestra recomendación es la estructuración del contenido del EIA para hacer más versátil el trabajo, pero cada EIA tiene que tener una elaboración propia.

 

2. La interdisciplinariedad es una utopía

Nos han vendido la idea de que los EIAs son proyectos multidisciplinarios realizados por expertos donde todos juntos de la mano han evaluado el impacto ambiental y probablemente eso no sea tan cierto. En realidad, los EIA involucran muchas disciplinas, pero no significa que el trabajo sea interdisciplinario; en general cada especialidad trabaja por su propio lado y provee su informe que es compilado en el documento del EIA tipo “Frankestein”.

Para cada tema del EIA requiere de un “especialista” y si contamos a los especialistas ambientales de proyectos… entonces hay muchos especialistas. El problema es que si no se comparten los conocimientos y los enfoques entonces la opinión del especialista es una “caja negra”. El otro problema del uso de especialistas es que los conceptos del equipo encargado del EIA no se vuelven propios por lo que no son tan fuertes al exponerlos ante la comunidad y los organismos reguladores.

Un EIA compilado no interdisciplinario se convierte en un Frankestein de documento.

Un EIA compilado no interdisciplinario se convierte en un Frankestein de documento.

Caso de aplicación:

El tema de los bofedales desde la perspectiva de un hidrogeólogo está relacionado a la interacción de la napa freática con las raíces durante la época seca. Desde la perspectiva del un biólogo los bofedales son lugares con una composición de plantas determinadas.

Durante la realización de un EIA, los biólogos no revisan la proximidad al agua subterránea de los bofedales y los hidrogeólogos no correlacionan la fluctuación del área de bofedales a la disminución del caudal base y nivel freático.

En este caso, sí somos ambiciosos en buscar el profesional ambiental con sentido holístico. Es decir, el especialista ambiental, encargado del proyecto debe ser capaz de entender los conceptos teóricos sobre los cuales están basados las evaluaciones ambientales; si consideramos que estas evaluaciones involucran aire, agua, flora, fauna, comunidades, etc… entonces el especialista ambiental debe ser brillante.

 

3. Los organismos reguladores revisan el EIA al final del proyecto

Salvo disposiciones actuales (Nov13) de las cuales el autor no tuviera conocimiento, el método de trabajo para la aprobación del EIA implica la presentación del informe a los organismos reguladores cuando el informe ya está hecho. Esta práctica limita la efectividad de la supervisión porque se revisa el EIA cuando el trabajo de campo está terminado, el modelo está construido y las simulaciones en informes.

Pasos de la evaluación hidrogeológica para un EIA donde los organismos reguladores pueden supervisar.

Pasos de la evaluación hidrogeológica para un EIA donde los organismos reguladores pueden supervisar.

Queremos que los organismos reguladores realicen una supervisión de todas las fases de la elaboración del EIA que incluya tanto el trabajo de campo, gabinete y reporte, de esta manera, la revisión final se centrará sólo en la discusión de impacto y medidas de remediación.

 

4. El EIA es un documento estático

Si bien la preocupación ambiental es un tema emergente, la historia nos indica que los EIA fueron y siguen siendo parcialmente un documento necesario para una licencia. Esta conceptualización indica que existe un gran interés por entender medio ambiente y evaluar el impacto antes de la puesta en operación de un proyecto, pero una vez que se consigue la licencia no ser vuelve a actualizar el EIA.

Si bien existen herramientas como la modificación al EIA (mEIA), este no involucra una reactualización del EIA.

¿Por qué actualizar el EIA? Para dar más trabajo a los consultores ¡claro!... era broma. Durante los estudios de línea base y EIA la cantidad de datos es limitada y las predicciones de impacto tienen alto grado de incertidumbre. Durante la puesta en marcha del proyecto, existe una mayor cantidad de datos disponible y se pueden contrastar/mejorar las evaluaciones de impacto, es por eso que el EIA debe ser un documento “dinámico” actualizado varias veces durante la vida del proyecto.

 

5. Los ingenieros no se caracterizan por escribir bien

Quisiéramos que los EIA sean documentos literarios donde las personas “naveguen” entre los conceptos y entiendan fácil y sencillamente los impactos propuestos por un proyecto y sus medidas para remediarlos. Pero, la realidad nos aterriza por el hecho que los ingenieros no escriben bien, entonces los EIA no son documentos con una redacción amigable con el lector.

Sería bien diferente si Edgar Allan Poe hubiera escrito EIAs y Cortázar fuera su revisor, imagínense lo que se hubieran logrado con esos documentos ambientales.

 

6. Los EIA están escritos sobre papel

Como es el estándar de los trámites ante organismos supervisores. Un EIA comprende una serie de tomos en varias copias sobre papel donde el consultor en base de un criterio de seguridad ha documentado todos los datos recopilados en campo. Como resultado el EIA es un documento gigante y poco práctico de manejar.

Como ejemplo, el EIA de proyecto de gran minería apilado uno encima de otro medía 1.5 m de altura por copia. Digamos que se hubieran utilizado 6 mil hojas por copia del EIA lo que significa 27 Kg de papel. Utilizando la herramienta on-line de evaluación ambiental de uso de papel www.environmentalpaper.org, cada copia de un EIA significa una huella ambiental de:

  • 1 millón de BTU de energía neta gastada.
  • 2400 litros de agua consumida.
  • 26 kilos de material de desecho.
  • 75 kilos de emisión de gases de invernadero.

En nuestra opinión los EIA deberían ser documentados en papel sólo en su resumen ejecutivo y todos los anexos deberían estar disponibles de manera digital en el un CD ó en un repositorio on-line.

 

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